Violencia contra las mujeres, adolescencia y redes sociales

La violencia machista es aquella que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo y que a día de hoy se sigue cobrando la vida de muchas de ellas. Existen varias tipologías de violencia contra la mujer: física, psicológica, sexual, económica, patrimonial y social. La base de todas ellas es la idea de que las mujeres son inferiores a los hombres y, por tanto, han de ser sumisas a ellos. En parte, dicha idea ha ido asimilándose y normalizándose a lo largo del tiempo, en muchas ocasiones de forma sutil, a través de creencias sexistas y mitos sobre el amor romántico. Ideas como el mito de la media naranja, el control y los celos como gestos de amor, la idea de que los hombres son más agresivos que las mujeres por naturaleza o que las tareas del hogar recaigan sobre las mujeres, colaboran al mantenimiento de este tipo de creencias y, en consecuencia, a que se siga perpetuando la violencia contra las mujeres.

A pesar de que a día de hoy existe una mayor concienciación y las personas jóvenes conocen esta realidad, siendo más conscientes del problema que supone, todavía se siguen aceptando y normalizando conductas que perpetúan los mitos y creencias que la sustentan.

Diversos estudios han puesto de manifiesto que, en su mayoría, la población adolescente considera los celos y el control sobre la pareja como gestos de amor y confianza. Debido a la aceptación de esta idea, los chicos y las chicas más jóvenes piensan que gestos como intercambiar contraseñas de cuentas personales en redes sociales, controlar los chats y el contenido que se comparte o querer saber en todo momento dónde se encuentra la otra persona, qué está haciendo o con quién se encuentra, no son muestras de desconfianza y control sino muestras de su amor, llegando a entender los celos como una demostración de que una persona realmente les quiere. También es muy popular entre la juventud el mito de la media naranja, es decir, considerar que existe una única persona que está predestinada a estar con ellos/ellas, y el mito de la omnipotencia del amor, es decir, el amor puede con todo y por ello se puede perdonar cualquier cosa. Esto hace que en ocasiones los y las adolescentes lleguen a afirmar que los malos tratos se podrían perdonar por amor.

La aceptación de estas creencias por gran parte de la población adolescente puede conducir a que ciertas conductas se disculpen, acepten y normalicen, perpetuando la violencia contra las mujeres. Los problemas a través de las redes sociales suelen surgir a la hora de no responder un mensaje al momento, haber estado “en línea” a horas poco habituales, subir una foto que la pareja considere inadecuada, o aceptar peticiones de amistar con otras personas… desembocando en situaciones violentas en las que se dirigen insultos, humillaciones, amenazas o críticas. El agresor trata de controlar los movimientos de la pareja, sus cuentas personales en redes sociales, el contenido compartido y las amistades aceptadas. Este tipo de violencia psicológica podría convertirse con el tiempo en otro tipo de violencia.

Las redes sociales han evolucionado enormemente en los últimos años y, desgraciadamente con ellas, también ha evolucionado la violencia machista, adaptándose a este nuevo medio. Para prevenir este tipo de situaciones, es necesario trabajar con las personas jóvenes sobre las creencias sexistas y los mitos del amor romántico, entre otros aspectos, para que puedan ser capaces de identificarlos y reaccionar a tiempo.

Marta Marín Rivera. Psicóloga en prácticas en Astarté.

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