FOBIA SOCIAL

FOBIA SOCIAL contada por una de nuestras pacientes. Testimonio de fuerza, voluntad, coraje y constancia. Gracias.

“Todo empezó en mi adolescencia. Siempre he sido una chica tímida a la que le costaba hablar e interactuar con la gente. Sin embargo, a los 16 años me fui dando cuenta que me fijaba demasiado en las miradas, en los gestos de la gente cuando yo hablaba, pensaba las cosas antes de decirlas una y mil veces por miedo a lo que los demás dirían o pensarían de mi. Comencé a sentirme incómoda en las situaciones sociales e incluso prefería quedarme  sola en casa antes de ir a una cena o fiesta con mis amigos. Me aterrorizaba.

Llegue a un punto en que apenas hablaba con la gente, me costaba hablar e incluso mantener una conversación, pensaba que caía mal a todo aquel con el que me relacionaba, me quedaba en blanco y me bloqueaba y eso hacía que me sintiese frustrada en muchas ocasiones y lo único que provocaba con mi actitud era aislarme.

El día que decidí empezar la terapia con Rosa fue en una cena con unos amigos de mi pareja. Estuve aproximadamente desde la mañana con pensamientos del tipo: “no voy a hablar”, “si no hablo pensaran que soy rara”, etc. y al final llegó la hora esperada, la cena. Intenté relajarme e ir con buena actitud pero mientras ellos hablaban en la cena de manera distendida y alegre yo me sentía mal, quería hablar y no me salían las palabras porque estaba completamente bloqueada, estaba nerviosa y paralizada y al pensar que me notarían los nervios y lo callada que estaba creía que me criticarían. Me quería ir de allí lo más rápido que fuese posible, aguante hasta que nos fuimos pero en el coche de camino a casa me puse a llorar desconsoladamente y fue ahí cuando me di cuenta de que algo no iba bien y que necesitaba ayuda.

Contacte con Rosa y comencé a trabajar con ella. Después de ser consciente de lo que me pasaba y de que tenía solución me puse a trabajar en ello con ganas y motivación. Rosa me ha ayudado mucho y me ha enseñado las herramientas necesarias para superar mis miedos. Y ahora, después de un tiempo, puedo decir que soy capaz de hablar con gente desconocida con total naturalidad e incluso hablar delante de un grupo de gente y es  algo que hace unos meses me parecía imposible. Todavía me queda mucho por aprender, trabajar y aplicar en mi vida diaria pero he avanzado mucho y la terapia ha superado las expectativas que tenía sobre ella.

Mi conclusión tras mi experiencia es que la fobia social se supera y aunque al principio nos cueste y nos aterrorice enfrentarnos a las situaciones sociales, los esfuerzos del trabajo en la terapia tienen una gran recompensa.” 

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