EL SEXTING Y SUS REPERCUSIONES PSICOLOGICAS

Sexting se define  como  el envío de contenidos de tipo sexual producidos generalmente por el propio remitente, a otras personas por medio de teléfonos móviles, según el organismo o fundación  internacional que regula las denuncias de pornografía infantil en 36 países (INHOPE).

La gente envía este tipo de mensajes para alardear, seducir a alguien… las intercambian con la pareja para generar morbo y excitación. Pero tras una ruptura pueden surgir problemas cuando una de las partes, o ambas, tiene imágenes o información tremendamente comprometedoras.

Según las estadísticas del periódico  ABC casi un 10% de los jóvenes de entre 10 y 16 años han recibido fotos cargadas de erotismo.  Por otro lado, el periódico EL MUNDO  publica datos sobre un nuevo trabajo, que recoge la edición on-line de la revista ‘Achives of Pediatrics & Adolescent Medicine’,  en el que se muestra que cada vez son más los jóvenes que se suman a esta inquietante moda. En este caso, 948 estudiantes de 14 a 19 años formaron parte de una investigación, realizada por científicos de la Universidad de Texas (EEUU). Lo que comprobaron  fue que el 28% de los estudiantes había enviado una fotografía suya desnudos; a más de la mitad (57%) les habían pedido que mandaran a través de internet o del teléfono una foto suya; y en torno un tercio (31%) habían pedido que les mandarán a ellos una fotografía de estas características.

Es una práctica cada día más frecuente y extendida que puede acarrear graves consecuencias psicológicas y hasta físicas.  Esta práctica no está regulada jurídicamente en España, como ocurre en otros países. De momento se recurre a figuras de diferentes delitos, aunque los menores quedan imputables a la hora de sancionar este tipo de prácticas.

Evolución e implicaciones del fenómeno: sexting

Desde hace varios años, este hecho se ha extendido entre los jóvenes ante el auge e las redes sociales y a aplicaciones de mensajería fugaz tipo Snapchat (aplicación para el envío de imágenes o vídeos con texto mediante el uso del teléfono móvil) y , que prometen que un mensaje se autodestruye pasado un cierto tiempo, lo que ofrece una garantía de mandar imágenes subidas de tono de forma privada.

Y es que, con la popularización de las nuevas tecnologías, el uso del sexting entre los adolescentes se expande cada vez más. En un principio comenzó haciendo referencia al envío de mensajes de naturaleza sexual y con la evolución de los teléfonos móviles, ha derivado en el envío de fotografías o vídeos de contenido sexual.

En cuanto a las implicaciones, esta práctica puede causar graves daños psicológicos a los jóvenes que en la mayoría de los casos desconocen el destino final de sus fotografías íntimas, según expertos en psicología, quienes advierten que se trata de una práctica de alto riesgo. Una persona cuya imagen o vídeo erótico es distribuido sin control puede verse humillada públicamente y acosada (ciberbullying si es entre menores), y sufrir graves trastornos a causa de ello.

Según un estudio publicado en la revista Pediatrics sobre el sexting entre los menores estadounidenses, el 21% de los que había practicado sexting activo y 25% entre los que recibieron sexting (pasivo) habían acabado sintiéndose muy molestos, avergonzados o atemorizados. Hay incluso quien advirte de los riesgos a nivel neurólogico por la simple práctica del sexting. Las repercusiones psicológicas pueden verse agravadas si existe sextorsión  a partir de las fotos o vídeos de sexting.

Prevención, evaluación e intervención del sexting desde la perspectiva psicológica.

Debido a las consecuencias de este fenómeno es necesaria la implicación de diferentes ámbitos de la salud y la educación, para hacer frente a su prevención, evaluación  e intervención principalmente en la población adolescente

Desde la perspectiva psicológica la evaluación del fenómeno se esta llevando a cabo con fines de intervención e investigación. También se debe tener en cuenta la necesidad de su prevención a todos los niveles educativos, la que se esta dando cada vez más por medio de programas promovidos por asociaciones relacionas con la prevención de practicas de riesgo para la salud  mediante la actuación de los psicólogos y orientadores escolares

Por otro lado, es importante la intervención de los padres con una adecuada orientación acerca del manejo responsable de los dispositivos y de las consecuencias de su mal uso que pueden ir desde acoso, burlas y llegar hasta conformarse como material pornográfico. Esta comunicación puede apoyarse en: el acceso a Internet desde ordenadores que debe hacerse desde zonas comunes del hogar. Tener instalados sistemas para protección de los datos que permitan restringir el acceso a sitios donde los menores no deberían acceder, así como estar al tanto de las actividades que el joven desarrolla mientras se encuentra conectado a Internet.

Ahora más que nunca, ante el sexting y ante cualquier acoso cibernético, es hace necesario considerar medidas educativas y esfuerzos preventivos dentro de las redes sociales, donde los adolescentes se acercan dispuestos a investigar temas como conductas sexuales.

Autoras: Sofía Carbonero Morales y Arancha Beneyto Castello

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