De la autocrítica a la autocompasión


La palabra “autocrítica”, la capacidad que tiene el ser humano de criticarse en primera persona, hace referencia precisamente a eso: la crítica que cada uno/a realiza sobre sus actos, comportamientos e incluso sentimientos y pensamientos que tenemos en determinados momentos.

En muchas ocasiones esa voz interna autocrítica está presente sin que ni siquiera nos demos cuenta. Igual te resulta familiar el hecho de sentirte mal por algo, pero no identificar qué es exactamente lo que te hace sentirte así… ¿te has parado a escucharte y ver qué te estás diciendo? Ese es el primer paso para poder cambiar esta forma de relacionarte contigo mismo/a: darte cuenta de cómo es tu voz interior y de cómo te has acostumbrado a lo largo de tu vida a tratarte a ti mismo/a.

La autocrítica no implica necesariamente que tenga un componente negativo. Es cierto que tener capacidad autocrítica puede ser muy positivo, puede ayudarnos a detectar errores, a motivarnos para hacer las cosas mejor y ayudarnos a seguir avanzando. Entonces ¿qué convierte a la voz autocrítica en dañina?: nuestro diálogo interno.

Cuando nuestro diálogo interno es duro y cruel, se desencadena una autocrítica negativa que nos paraliza y que tiene un fuerte impacto en nuestra autoestima, y por tanto, en cómo nos sentimos. Atenta directamente contra nuestra parte mas emocional, y no aporta nada bueno. Este diálogo interno suele utilizar expresiones muy duras (“todo lo hago mal siempre”), incluso insultos (“soy imbécil”), o nos puede hacer tomar decisiones impulsivas (“como siempre estoy igual lo mejor es dejar este trabajo, no sirvo para nada”).

Por el contrario, nuestra parte autocompasiva, tiene el objetivo principal de aliviar nuestro sufrimiento, de acompañarnos en los momentos más difíciles, haciéndonos mas resilientes y mejorando nuestro bienestar emocional.

3 pasos para suavizar la voz autocrítica y ser más autocompasivos/as:

El primer paso para intentar cambiar ese diálogo interno negativo y cruel hacia una forma más autocompasiva, es detectar y darte cuenta de cómo te hablas a ti mismo/a. Escucharte en los momentos complicados, escucharte en los momentos mas sensibles, escucharte en los momentos de mayor estrés: ¿cómo te estás hablando? ¿qué frases te estás diciendo? ¿qué palabras utilizas? ¿cómo es el tono de la voz que te habla? Puede ayudarte mucho el pensar si utilizarías las mismas palabras, las mismas frases, el mismo tono… si se lo estuvieses diciendo a la persona que más quieres en tu vida (tus padres, tus hermanos, tus hijos, tus amistades…). ¿Les hablarías así? Normalmente, la respuesta suele ser “rotundamente no”, entonces, ¿por qué tienes esos diálogos contigo? ¿te gustaría ser más amable contigo? Pasemos al siguiente paso.

El segundo paso consiste en ir suavizando esa voz crítica. Para ello es importante que detectes por qué aparece esa voz, por qué te trata de esa manera. Lo más probable es que tu voz crítica intente protegerte… Cuando detectes esa voz intenta ser comprensivo/a con ella utilizando frases como “sé que estás preocupado/a por mí, pero me causas un dolor innecesario, ¿me dejas escuchar a mi voz compasiva?”.

El tercer y último paso consiste en dejar que esa voz compasiva (que está dentro de ti en alguna parte escondida) vaya apareciendo poco a poco cada vez con mayor fuerza. Ver la situación desde esta parte autocompasiva puede resultarte complicado al principio, pero es la constancia y la práctica diaria, en pequeños momentos, lo que irá haciendo que cada vez te resulte más fácil y natural tratarte de esta manera. Además, puedes acompañar a esa voz con gestos autocompasivos (acariciar la zona del corazón con la mano) o incluso con alguna práctica de autocuidado (respirar, meditación, un paseo tranquilo…). Lo bueno es que cuando empieces a tratarte mejor, con amabilidad… esa actitud irá surgiendo de manera natural cada vez con más frecuencia.

En Astarté Gabinete de Psicología, trabajamos la autocompasión en nuestros grupos de meditación y a través de los cursos de MSC (Mindfulness y Autocompasión), además de potenciarla también en nuestras consultas. Contacta con nosotras si te interesa empezar a potenciar tu autocompasión y mejorar tu equilibro emocional.

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