Aprendiendo sobre las emociones ¿Qué son y cómo funcionan?

Las emociones son la esencia de la vida. Una emoción es un sentimiento o estado de ánimo que aparece como una reacción ante las interpretaciones que hacemos de las situaciones que nos pasan. Por tanto, las emociones no dependen de los acontecimientos en sí, sino de la forma que tenemos de valorarlos. En realidad, ésta es una gran noticia, porque normalmente el poder de control sobre las situaciones que nos rodean es menor que el que podemos ejercer sobre nuestros propios pensamientos e interpretaciones.

Las emociones, en muchas ocasiones, guían nuestras vidas, pero en ocasiones no somos capaces de reconocerlas. Solo somos conscientes de aquellas emociones que sentimos intensamente, pero no de las emociones diarias. La forma en la que nos educan, el entorno social en el que vivimos, las experiencias vitales… todo ello influye de manera directa sobre nuestra relación con las emociones y nuestra capacidad para reconocerlas, pero como muchas cosas en la vida esta capacidad puede trabajarse y cultivarse para auto-conocernos mejor y relacionarnos mejor con aquello que sentimos.

Las emociones pueden resultar agradables o desagradables (positivas/negativas). Las emociones agradables son aquellas que te resultan deseables y que te crean un estado de satisfacción y bienestar (alegría, esperanza, placer…); mientras que las emociones desagradables son aquellas que no son deseables y que te crean malestar y te provocan estados de ánimo perjudiciales tanto para ti como para los de tu alrededor (ira, decepción, tristeza…).

Es importante destacar que las emociones también van ligadas a una intensidad variable. Es decir, se pueden experimentar en mayor o menor grado. Las emociones son más o menos intensas dependiendo de determinados factores ambientales y personales.

¿Y cómo funciona la activación de la respuesta emocional? Cuando un estímulo aparece de manera relevante, se activa nuestra triple reacción:

+ Activación neurofisiológica: el organismo responde de manera involuntaria desde el sistema nervioso central , haciendo posible que podamos identificar que estamos experimentando una emoción (sudoración, taquicardia, sequedad en la boca, neurotransmisores…)

+ Activación comportamental: coincide con lo que conocemos como “expresión emocional” y tiene que ver con nuestro comportamiento ante distintas situaciones (expresiones del rostro, tono de voz…)

+ Activación cognitiva: consiste en la toma de conciencia de esa experiencia, permitiéndonos etiquetar con el lenguaje aquello que estamos experimentando (“me siento muy feliz”, “tengo mucho miedo”…).

Tomar conciencia de lo que sentimos es el primer paso para poder entrenar la regulación emocional, y en muchas ocasiones el ritmo frenético de la vida o la resistencia a encontrarnos a solas con lo que sentimos, dificultan la posibilidad de dedicar tiempo y comprometernos para tomar conciencia con ello. El ser capaz de “reconocer los sentimientos de los demás”, así como “expresar correctamente los tuyos”, te ayuda a resolver muchos problemas que tienes en tus relaciones diarias con los demás. En Astarté Gabinete de Psicología podemos ayudarte a avanzar en esta dirección.

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