NO SABIA QUE PONERME Y ME PUSE FELIZ

¿Quién no desea estar en un estado de plena felicidad?, ¿A quién le gustaría vivir una vida fuera de sufrimiento? Como veis, la felicidad es un estado que todos anhelamos y hacemos lo posible para conseguirlo mientras que al mismo tiempo huimos de todo aquello que nos pueda producir malestar.

Parece que esta sea la clave de la felicidad, buscar placer mientras se evita cualquier dolor. Pero ¿podemos conseguir una felicidad duradera a través de la búsqueda constante de “cosas” que deseamos? Hoy en día la mayoría de las personas pensamos que la felicidad consiste en comprar o conseguir cosas que pensamos que necesitamos, ya sea el último modelo de móvil, cualquier artículo de ropa que vemos en un catálogo o página web, ese pastel que observamos a través del escaparate, entre otras cosas. Afortunadamente sabemos que no es así, un ejemplo de ello lo encontramos en los mismos niños cuando reciben los regalos de los reyes magos, donde la felicidad que les produce los regalos es momentánea, les hacen caso escasos días y después lo dejan olvidado en un cajón del armario.

A nivel psicológico la obtención de estos bienes nos produce placer debido a la recompensa inmediata que recibimos de ellos. Esto es, según la literatura neurocientífica, tras un estado de “antojo” se produce un aumento de la actividad de un neurotransmisor como es la dopamina en una parte del cerebro (núcleo acumbens), así la activación de este sistema es lo que nos da placer y, como consecuencia, volvemos a querer o necesitar ese placer (Ekman, Davidson, Ricard & Wallace, 2005).

Cabe resaltar la idea de que la felicidad que depende de la búsqueda de placer es momentánea, no está asociada con el placer a largo plazo y en definitiva con la felicidad duradera. Así, podemos diferenciar dos tipos de felicidad o dos estados psicológicos diferentes:

La felicidad a corto plazo está relacionada con el hedonismo que, tal como se ha mencionado, se trata de maximizar los placeres y evitar los disgustos. Por tanto, esta felicidad siempre dependerá de las cosas o situaciones que nos den placer, no de nosotros mismos y, como ya sabemos, este estado no puede perdurar en el tiempo ya que no está en nuestras manos asegurar que todas las situaciones que se nos presenten al largo de nuestras vidas sean positivas y estén alejadas del sufrimiento.

En cambio, la felicidad duradera o auténtica no depende de las circunstancias, sino que depende de nosotros mismo. Es la persona la que cuenta con los recursos internos necesarios para tratar con lo que viene en su camino. Se entiende como una manera óptima de ser, un estado de plenitud duradera basada en una calidad de conciencia que subyace a cada experiencia, emoción y comportamiento. Así mismo nos permite abrazar todas las alegrías y el dolor con los que nos enfrentamos, es decir, sería un estado duradero que podría mantenerse a pesar de las dificultades que nos encontramos a lo largo de nuestras vidas. (Dambrun & Ricard, 2011).

Esta última concepción de la felicidad se encuentra relacionada con el enfoque eudaimónico donde la verdadera felicidad implicaría identificar las virtudes de uno mismo, cultivarlas, y vivir de acuerdo con ellas. Se tarta de desarrollar lo mejor de nosotros mismos, y utilizar estas habilidades y talentos en el servicio de bienes mayores, incluyendo el bienestar de otras personas o la humanidad (Peterson, Ruch, Beermann, Park & Seligman 2007).

Bibliografía

Dambrun, M., & Ricard, M. (2011). Self-centeredness and selflessness: A Theory of Self-Based Psychological Functioning and Its Consequences for Happines. Review of General Psychology, 15 (2), 138-157.

Ekman, P., Davidson, R. J., Ricard, M., & Wallace, B. A. (2005). Buddhist and Psychological Perspectives on Emotions and Well-Being. Current Directions in Psychological Science, 14 (2), 59 – 63.

Peterson, C., Ruch, W., Beermann, U., Park, N., & Seligman, M. (2007). Strengths of character, orientations to happiness, and life satisfaction. The Journal of Positive Psychology, 2 (3), 149-156.

Autora: Melania Oliva Hernández 

Psicóloga en prácticas Astarté. 

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Una respuesta a NO SABIA QUE PONERME Y ME PUSE FELIZ

  1. Buenas!!

    Que bien pensado…jejejej, para cuando no sepamos que ponernos…XD

    En serio, de verdad, lo mejor es encontrar ese pequeño placer en las pequeñas cosas, vivir todo el rato feliz no es posible, entonces no se llamaria felicidad…

    Animo!

    Yo tambien soy psicologa de Madrid, por si os apetece revisar mi blog, es nuevo pero estoy subiendo cositas a diario casi….
    https://elitepsicologos.es/

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