LAS REDES ¿SOCIALES?

Tenemos claro que cuando una serie de síntomas interfieren en diferentes áreas de nuestra vida (estudios, amigos, trabajo), nos hallamos ante un problema que debe ser tratado. ¿Lo tenemos tan claro cuando hablamos de redes sociales? ¿Cuántas veces han interferido en nuestro tiempo de estudio? ¿Cuántos conflictos nos han surgido en nuestras relaciones personales a falta del contacto cara a cara?, ¿Cuántas veces hemos dormido de menos a la luz de nuestro Smartphone?

Parece que ha llegado la hora de reflexionar sobre el uso (o abuso) que le damos a estas herramientas. Esta vez el aviso no nos llega en forma de notificación. Pero admitámoslo, la alarma sí está sonando.

Soledad ya no es sentir la falta de apoyo o cariño de los demás. Soledad ahora se llama tener pocos likes y perder o no tener followers. Esa es la verdadera desaprobación social.

Lo que ocurre detrás de esas muchas fotos con “nosécuántos” mil me gustas que inundan nuestros ojos con un simple deslizar, es que están disfrazadas de “falsa felicidad”. Mira qué healthy y cuqui como. Mira, esto es de la tienda “nananá”. Este producto me deja la piel perfecta; esto no es Photoshop, qué va.

Tras una serie de minutos de más, nos hartamos de ver vidas tan geniales, cerramos ventana y abrimos otra diferente. Hablemos pues, de Facebook, de esas noticias y fotos que se comparten con tanta facilidad. Solo cabe recordar una cosa: Las opiniones cambian, nuestras publicaciones permanecen. Sí, incluso después de borrarlas.

Y entre malentendidos, interpretaciones erróneas, e intenciones equivocadas, nos hemos tenido que inventar los emoticonos para darle expresión al whatsapp. Pero no, no es nuestra cara. No nos estamos expresando de verdad. Parece que por mucho que nos empeñemos, la vida virtual tiene poco que ver con la real.

Y entonces, ¿qué podemos hacer? ¿qué nos queda? Mirar, sentir, querer, y COMPARTIR. Abraza, respira, camina por la montaña, mira a los ojos a los demás, lee, crea tu propio ambiente, y relájate. Compártelo. Pero no, no con todos ellos. Sino contigo y con esas personas que sabes que están. Las que te dedican tiempo del de verdad, las que quieren compartir contigo sus errores, y sus aciertos, y les da igual tu foto de Instagram.

 Autora: Cristina Expósito Álvarez . Psicóloga en prácticas Astarté 

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