LA IMPORTANCIA DE LA MOTIVACIÓN EN EL CAMBIO TERAPÉUTICO

 

Cambiar es como saltar al vacío, no sabes lo que habrá debajo ni lo que te esperará al otro lado, por lo que es muy difícil tomar esta decisión y más aún ponerla en marcha. Pero, ¿por qué nos cuesta tanto cambiar? Porque creemos que no podemos, que no lo vamos a conseguir y además, por si fuera poco, nuestro cerebro está programado para no cambiar, busca la rutina puesto que eso es lo que le ha funcionado a lo largo de los años. “Según el biólogo Estalisnao Bachrach (2015) al cerebro no le importa que seas feliz, solo que sobrevivas. El cerebro trata de que no pienses, que no hagas nuevo y que no cambies porque así estás bien, no le importa si eres feliz”. (Ferro, 2015)

Por esto, la primera condición para cambiar es conocerte a tí mismo y querer hacerlo porque si tu cerebro se convence de que le beneficiará la nueva situación, trabajará mucho mejor para lograrlo que si el cambio viene determinado por factores externos (por ejemplo lo haces porque te lo dice algún ser querido), por lo que es muy importante que estemos motivados y convencidos del cambio que queremos hacer. Pero no siempre estaremos en disposición y con la misma motivación para cambiar, por lo que algunos autores, en concreto, Prochaska y DiClemente, han postulado las siguientes etapas del cambio que no van en una única dirección, sino que podemos retroceder y regresar a niveles anteriores, considerándose esto una parte del proceso de cambio totalmente normal.

  1. Precontemplación: no eres consciente de que quieres cambiar y cuando te preguntan acerca de ello sueles negarlo o intentar justificarte de alguna manera. Por ejemplo, tu peso está aumentando, tus padres te dicen que tienes que adelgazar pero tú les dices que “no es verdad, mi peso es igual al de hace un año” o “en el mundo hay mucha gente con un peso alto y todavía no se han muerto”.
  1. Contemplación: cuando ya te has dado cuenta de que quieres cambiar y estás sopesando las ventajas e inconvenientes de hacerlo pero todavía no has tomado una decisión. Siguiendo el mismo ejemplo, ya sabes que tu peso es más alto de lo normal y quieres reducirlo porque así tendrás mejor aspecto y ya no te costará tanto subir las escaleras o ir caminando hasta la universidad. Pero, te gusta mucho comer y no sabes si podrás seguir una dieta o una rutina de ejercicio físico de manera constante durante un período de tiempo.
  1. Preparación: ya has tomado la decisión, por ejemplo, de adelgazar y empiezas a realizar pequeños pasos (por ejemplo: comprar ropa deportiva, inscribirse a natación, buscar información en Internet, en libros, acudir a un dietista…) para reducir tu peso.
  1. Acción: en esta etapa, no hay excusas ni retrasos y realizas actividades más constantes y dirigidas a conseguir el cambio de vida que te has propuesto (ej: vas a la piscina a nadar, corres un kilómetro, tomas un yogur de postre en lugar de una magdalena de chocolate como hacías antes…).
  1. Mantenimiento: las acciones y actividades que estabas haciendo en las anteriores etapas ahora ya son un hábito en tu vida, es decir, sales a correr todas las mañanas o vas todos los miércoles a natación. Sin embargo, no siempre es fácil conseguir integrar los comportamientos en tu rutina diaria y pueden darse recaídas, es decir, vueltas a las etapas anteriores. Por tanto, es importante que reconozcas tu progreso por muy pequeño que sea y veas la recaída como un aprendizaje que te hace estar más preparado para afrontar otras dificultades similares y poder continuar luchando por el cambio que deseas.

En todas estas etapas tiene un papel fundamental la motivación, es decir, la cantidad y esfuerzo que estás dispuesto a emplear para lograr tu objetivo, en este caso el cambio, aunque no en todas ellas tienes el mismo nivel. Por ejemplo, en precontemplación tienes una escasa motivación para cambiar ya que no reconoces que quieras hacerlo y que te convenga. Ocurre todo lo contrario en la etapa de mantenimiento donde tu motivación es alta y realizas actividades encaminadas al cambio que quieres conseguir.

Llegado a este momento de tu lectura, puede que estés preguntándote: “si yo mismo no soy consciente de cambiar, ¿cómo puedo llegar a pasar de la primera etapa a la segunda?” o “he recaído, ¿cómo puedo salir de ello y poder conseguir el cambio que deseo?”.  En estas situaciones, parece que será complicado avanzar hacia el cambio, por lo que aquí entra en juego el psicólogo/a, el cual puede ayudarte a que lo consigas o hacerte ver tu situación de una manera diferente que podría facilitarte el cambio pero sin obligarte a hacer nada que tú no quieras, la decisión de cambiar es completamente tuya.

Aunque esta entrada haya sido un poco larga, me gustaría que te quedaras con las siguientes palabras: “Queremos cambiar pero nos da miedo, por eso la mayoría de veces ni siquiera lo intentamos. El papel del psicólogo/a es servirte de guía y apoyarte en este camino lleno de decisiones que solamente tú puedes tomar” (García, 2016).

Referencias:

Alonso, A. (26 de Diciembre de 2012). Psyciencia. Recuperado el 2016, de https://www.psyciencia.com/2012/26/el-modelo-de-prochaska-y-diclemente-un-modelo-de-cambio/

Ferro, L. (29 de Junio de 2015). La Vanguardia. Recuperado el Octubre de 2016, de http://www.lavanguardia.com/vida/20150629/54432540953/estanislao-bachrach-al-cerebro-feliz.html

García, M. C. (2016). Estrategias y pautas de actuación con familiares de personas con problemas de adicciones desde un enfoque sistémico. En ahnar (Ed.), XXIII Jornadas sobre drogodependencias: Técnicas y terapias en el tratamiento de las adicciones, (págs. 87-97). Valencia.

                                                                                           Autora: Violeta Esmeralda Expósito Boix

                                                                                                                             Psicóloga en prácticas

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