ESCUCHA. TU CUERPO HABLA.

¿Alguna vez has rendido menos en el trabajo a causa de una preocupación que te estaba afectando emocionalmente? ¿Alguna vez te ha dolido la espalda, la cabeza, o te has sentido cansada o cansado tras una experiencia emotiva para ti? El estrés, y la ansiedad nos afecta en toda su globalidad, y a veces, incluso, nos desborda, hecho que propicia la aparición de nuevos problemas, que, a su vez, generan más ansiedad.

Nadie duda que hay que acudir al médico cuando algo nos duele para recibir el correspondiente tratamiento, con la finalidad de mejorar nuestra salud. Sin embargo, cuando se trata de aspectos psicológicos y emocionales, encontramos dificultades para acudir al profesional. De hecho, acudimos a distintos especialistas en diferentes ocasiones y sea cual sea el nivel de gravedad.

La condición que marca la diferencia parece clara: acudiremos al médico cuando el dolor interfiera en nuestro bienestar. Sin embargo, parece que buscar ayuda en términos psicológicos sea el último recurso y que sugiera gravedad. ¿No nos hemos dado cuenta ya de que el estrés, la ansiedad, o ciertos problemas emocionales necesitan de nuestra atención, y que saber afrontar y adaptarnos a lo que tenemos es crucial para que nos sintamos mejor?

Aunque tremendamente necesarias en determinadas ocasiones, las pastillas no regalan estrategias de afrontamiento. Por eso, cuando no puedas dormir, cuando te duela algo, o cuando no sepas cómo afrontar una situación, pregúntate qué estás sintiendo. Y entenderás mejor lo que te pasa.

Por eso, cuando ese malestar te genere nuevos problemas, acude al especialista. Porque la psicóloga o el psicólogo, trabajarán contigo para abordar lo que te pasa, y mejorar tu bienestar. No es necesario que sea grave. A veces, un ínfimo dolor en el meñique, nos impide caminar.

Atender a lo que sentimos, y cuidarnos a nosotras y a nosotros mismos es clave para que todo nos vaya mejor. Sobre todo, porque, aunque las cosas no cambien, nosotros y nosotras, sí podemos cambiar. Y sobre todo también, porque en realidad, las cosas sí cambian. Y nunca estaremos dos veces en el mismo río, como decía Heráclito. Y ante ese cambio, la vida nos pide, que sepamos estar, y adaptarnos.

No nos enseñaron en el colegio a trabajar lo emocional. Y todo trabajo requiere tiempo, y toda educación, necesita una guía sobre la que sepamos que nos podemos apoyar.

Por eso, escúchate cuando tu cuerpo habla, y cuida tu bienestar.

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