Efectividad del Mindfulness (3ª parte)

La profesionalización del mindfulness en la salud y el interés creciente en esta, se pone de relieve en el incremento y aparición de un número creciente de publicaciones de carácter científico que intentan abordar la efectividad de esta práctica, como coadyuvante o como uno de los elementos principales del tratamientos, nunca el único, de diferentes trastornos que requieren atención psicológica, ya que, todo tratamiento psicológico, requiere una comprensión psicológica adecuada, en base a la cual se articula la intervención (Miro, et al, 2012) .

A continuación ponemos de relieve los resultados obtenidos en diferentes estudios y revisiones realizadas para conocer el grado de eficacia clínica de los tratamientos psicológicos basados en mindfulness.

Encontramos muy interesante, la revisión sistemática realizada por Miró, et al. sobre la eficacia de los tratamientos basados en mindfulness para los trastornos de ansiedad y depresión y para la que se incluyen las intervenciones grupales, contando con un grupo control y estar basadas en alguno de los marcos conceptuales que utiliza la AP: ”reducción de el estrés “(mindfulness based stress reduction).” terapia cognitiva “(mindfulness based cognitive therapy, MBCT),” terapia conductual dialéctica “(dialectical behavior terapy, DBT) o” terapia de aceptación y compromiso “(acceptance and commitment therapy). Los estudios incluidos evaluaron la efectividad de la intervención a través de la remisión del trastorno, la respuesta al tratamiento, el mantenimiento de la remisión o la respuesta al tratamiento en el seguimiento, la utilización de recursos (consumo de fármacos, hospitalizaciones , etc ..) y los efectos adversos. Los resultados obtenidos muestran, que las intervenciones psicológicas basadas en la AP parecen ser eficaces para aliviar síntomas de depresión y ansiedad en pacientes con trastornos de depresión y ansiedad, así como problemas físicos.

Otras terapias que cabe destacar con mayor evidencia empírica en el tratamiento de personas diagnosticadas de trastorno límite de la personalidad, es la terapia desarrollada por Marsha Linehan (1993), que junto con la intervención aplicada por Bateman y Fonagy (Tratamiento basado en la mentalización, 2004), es la única que tiene evidencia contrastada para el tratamiento de este trastorno de personalidad. (Cebolla, 2007).

Desde la DBT, la Atención Plena puede ayudar al proceso terapéutico de las siguientes formas (Baer, 2005); a) incrementa la capacidad de darse cuenta y la comprensión de los eventos privados (cogniciones, emociones). b) incrementa la aceptación (reducir los juicios y las actitudes críticas hacia uno mismo) de las experiencias privadas, c) reduce el miedo a la emoción, d) incrementa la habilidad para dirigir la atención como uno desee (Cebolla , 2007).

Se ha demostrado la eficacia con persones diagnosticadas de trastorno de personalidad límite, en la reducción de conductas parasuicidas (Linehan, Armstrong, Suarez, Allmon i Teràpies Psicològiques basades en l’Atenció Plena (Quillan, Nicastro, Guenot, Girard, Lissner i Ferrero, 2005). En su aplicación en trastornos alimentarios, hay sobre todo dos aplicaciones importantes, una desarrollada por Jean Kristeller (Kristeller, 2003), y otra la adaptación realizada desde la Terapia Dialéctico-Comportamental, tanto para el tratamiento de los atracones (Linehan, Telch y Stewart, 2001) y de bulimia nerviosa (Safer, Telch y Agras, 2001).

También, desde la Terapia de Aceptación y Compromiso entienden la Atención Plena como lo opuesto a la evitación y las estrategias sobregeneralizadores, y lo entrenan en terapia a través de diferentes técnicas (meditaciones cortas, Atención Plena en cotidiano ejercicio la pasa, etc …) y ejercicios, que sirven para experimentar los pensamientos como pensamientos, en lugar de observar el mundo a través de los pensamientos y entenderlos de forma literal (Cebolla, 2007).

En función de la evidencia revisada, parece razonable establecer que los tratamientos basados en la práctica a AP o mindfulness supone una aportación valiosa, para dar respuesta a las necesidades de atención psicoterapéutica del s. XXI. Aunque para establecer empíricamente esta posibilidad, se requieren más estudios aleatorizados con adecuados grupos de control.

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