¿Cómo sé si mi hijo/a tiene problemas con el Cannabis?

Hemos escuchado muchas veces hablar sobre el cannabis pero ¿Qué es realmente? El cannabis es una planta con cuya resina, hojas y flores se elaboran las sustancias psicoactivas más conocidas (hachís y marihuana). La planta es conocida como Cannabis sativa, y sus efectos psicoactivos son debidos a uno de sus principios activos: el tetrahidrocannabinol, cuyas siglas son THC. El hachís se elabora a partir de la resina almacenada en las flores y la marihuana a partir de la trituración de flores, hojas y tallos secos. Ambos preparados se consumen fumados en un cigarrillo liado con tabaco. ¿Nos suenan estos conceptos?

Tal vez, a lo largo de nuestra vida hayamos escuchado frases tales como: “La Marihuana no engancha”, “el cannabis es mucho más natural que el tabaco y es menos perjudicial para la salud” estas son algunas de las creencias extendidas entre los jóvenes y compartidas por un gran núcleo de la población. Su precio, la facilidad para conseguirlo y la permisividad social convierten al cannabis en una de las drogas más consumidas en Europa. Sin embargo, las grandes repercusiones que esta sustancia puede provocar en el cerebro de los más jóvenes son menos conocidas para ellos.

El cerebro adolescente todavía se encuentra en desarrollo por lo que el consumo de cannabis puede provocar alteraciones en él. Según psiquiatras expertos en drogadicciones algunas de las consecuencias del consumo serían:

  • Alteraciones respiratorias, cardiovasculares y procesos cancerosos similares al tabaco.
  • Alteraciones en el metabolismo con un aumento del apetito.
  • Afecta al funcionamiento de las hormonas sexuales (ciclos menstruales sin ovulación, reducción del número y la movilidad de los espermatozoides, etc.) y produce disminución del apetito sexual.
  • Adicción: Según Osakidetza, psiquiatra experta en drogodependencias, el 12% de los consumidores de cannabis se hacen dependientes y son los jóvenes quienes más riesgos corren de acabar “enganchados”.
  • Síndrome amotivacional: caracterizado por apatía, falta de ganas y poco interés en  relacionarse con familiares e iguales.
  • Cambios en el carácter: los jóvenes se aíslan, se vuelven más irritables y ansiosos o incluso pueden llegar a ponerse agresivos.

Además, la alta concentración de tetrahidrocannabinol (THC) presente en el cannabis aumenta el riesgo de sufrir en un futuro brotes psicóticos y en caso de predisposición genética, esquizofrenia.

Otro de los mitos extendidos sobre esta sustancia es que “me ayuda a concentrarme” o “con la marihuana estudio o trabajo mejor”. La marihuana afecta de manera notable en el aprendizaje, la memoria y la inteligencia. La evidencia científica demuestra que los estudiantes que fuman marihuana tienen resultados académicos más bajos que los estudiantes que no fuman, por lo que el consumo de la sustancia puede provocar que sea más difícil aprender cosas nuevas o hacer tareas que requieran atención y concentración.

Y tal vez muchos se preguntaran ¿Puede afectar el consumo de cannabis a la inteligencia? Pues bien, un estudio de la Universidad de Dunedin demuestra que adolescentes con un hábito muy marcado de consumo de marihuana tienen un alto riesgo en la pérdida de cociente intelectual (CI).

Estos son solamente algunos de los muchos riesgos y consecuencias que tiene el cannabis sobre los adolescentes. Pero ¿Cómo puedo saber si mi hijo/a tiene problemas con el consumo? Existe una serie de síntomas que podrían ser indicativos de la existencia de problemas causados por el consumo (Sánchez, 2004). Sin embargo,  deberemos tener en cuenta que pueden ser provocados por otras dificultades que aparecen con frecuencia en la adolescencia.

  • No prestan atención a las conversaciones, escuchan pero no son conscientes de lo que se esta hablando.
  • Se muestran apáticos, decaídos y poco comunicativos.
  • Abandonan sus aficiones, les cuesta trabajo salir de casa.
  • Sufren cambios bruscos de carácter, se muestran menos afectivos y reaccionan con agresividad sin motivos aparentes.
  • Les resulta difícil seguir las explicaciones del profesor en clase o concentrarse en los estudios.
  • Muestran un descenso acusado en el rendimiento escolar y un claro desinterés por los estudios.
  • Si trabajan, tienen retrasos reiterados, dificultades para concentrarse en la tarea, descenso brusco de su rendimiento, conflicto y discusiones frecuentes con sus compañeros o superiores. Incluso pueden haber sufrido algún accidente laboral o haber estado a punto de sufrirlo.

Si ha notado alguno de estos síntomas o tiene la certeza de que su hijo/a consume cannabis, actúe con prudencia y présteles una atención especial. Evite reaccionar con excesivo alarmismo, ni adopte una postura autoritaria. En estos momentos, su hijo/a necesita de su apoyo, háblele con naturalidad de sus temores y preocupaciones, interésese por sus problemas, cree un clima de confianza, muéstrese cercano a ellos y ofrézcales su colaboración (Sánchez, 2004).

Astarté, Gabinete de Psicología, tiene profesionales expertos en conductas adictivas dando respuesta adecuada a las necesidades descritas.

 Laura Pacheco Roca. Psicóloga en Prácticas en Astarté. 

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